Andreï Makine, de origen ruso, decidió exiliarse en Francia aprovechando un viaje de intercambio cultural en 1987, cuando contaba con treinta años. Sus propias vivencias irán apareciendo a través de los personajes de sus novelas.
En esta ocasión Makine intenta poner de manifiesto, a través de personas comunes y sin especial relieve, los daños causados a un pueblo por su propio gobierno, cuando nadie tenía nada y sólo podian ser felices aquellos que supieran amar y defender su libertad interior como medio de superación.
La Vida de un desconocido será revelada a Shutov, un escritor ruso de mediana edad y antiguo disidente politico exiliado en Paris. Sintiéndose deprimido y fracasado porque los editores le devuelven sus manuscritos, y su jovencísima amante le ha abandonado por un muchacho de su entorno, decide que es el momento de volver a San Petersburgo. Dos serán sus objetivos al realizar el viaje: la posibilidad de encontrarse a sí mismo y ver de nuevo a Iana, su gran amor de juventud.
Pero sus ilusiones chocan con la realidad: Iana se ha convertido en una dinámica mujer de negocios, divorciada y madre de un hijo que edita libros comerciales y con ideas bastante capitalistas. El desagrado que le produce la nueva Rusia, ávida de riqueza y con muy poca sensibilidad hacia los problemas ajenos, lleva a Shutov a entablar conversación con Volski, un viejo enfermo y al que le quedan pocos días para desalojar la habitación que ocupa en el edificio de Iana. Volski, confiará a Shutov la historia de su vida, un testimonio de la terrible época soviética que le tocó vivir, el cerco de Leningrado, el hambre, el frío, los gulags, y una existencia en desamparo.
El viejo Volski es un magnífico personaje literario, que logra enfrentar al escritor con la poquedad de sus frustraciones. Realista y melancólica, escrita sin excesiva crudeza, la novela es la dura recreación de una época, y una reflexión sobre la dignidad humana y las verdaderas raíces de la felicidad.
Os recomiendo cuando la leáis que prescindáis de toda connotación política. El autor, aunque muestra una realidad, da vida a unos personajes que bien podríamos encontrarlos en otras partes del mundo. El mal o el bien que cada uno realiza no es "gubernamental", sino fruto del desarrollo de su propia libertad.
Páginas: 263
Para mi es un libro que cuenta mucho en muy poco. Me gustó mucho cuando lo leí. Me emocioné.
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