miércoles, 24 de febrero de 2016

La lengua de los secretos (Martín Abrisketa)

Cuando leí este libro, hará un año, me gustó y me sorprendió a partes iguales. He dudado en proponerlo porque al tratar sobre la guerra civil española pocas veces se puede ser objetivo en este tema. Demasiados intereses y rencores que tanto han marcado incluso a los que ni por asomo lo vivimos.
 
La lengua de los secretos es en realidad el relato de Martintxo, el padre del propio autor,  quien con tres de sus hermanos hubo de sobrevivir a base de imaginación a una guerra fratricida que se llevaría por delante a miles de vidas inocentes, preludio de los millones que vendrían después en toda Europa.

En un pueblo minero cerca de Bilbao a la familia Abrisqueta le sorprende la guerra como al resto de los españoles. No tardarán los aviones alemanes en hacerse cargo del cielo vasco lanzando lo que a Martintxo y sus amigos les parece un maravilloso juego de sonidos y luces. Es el miedo que no quiere reconocer, como no lo haría un valiente indio arapajoe o el mejor de los sheriff del oeste, lo que lleva al niño de apenas siete años a fabricar su propio mundo de inocencia e imaginación logrando difuminar lo que le resulta insoportable.

Su vida se desarrollará en un cuento dentro de una terrible historia. Los malos serán el capitán Garfio, o el flautista de Hamelín. Pero Martintxo será el héroe, el Peter Pan volador que se atreverá con todo. Sólo tendrá que cerrar los ojos y desear.

Estoy segura que Martín Abrisketa logrará conmoveros según se vayan desarrollando los acontecimientos.  La sencillez del niño con un lenguaje simple y sin complicaciones, en ocasiones lleno de poesía, y siempre repleto de luz y color, os llevará de la ficción a la realidad sin a penas daros cuenta.

Dentro de un contexto de peligro y tensión se deslizan un par de veces expresiones blasfemas que espero comprendáis y os lleve a ser indulgentes. 

Páginas: 528







miércoles, 17 de febrero de 2016

Mi idolatrado hijo Sisí (Miguel Delibes)


Esta novela que os presento ahora de Miguel Delibes la escribió en 1953. Novela realista, cuya acción transcurre en una ciudad de Castilla, muy posiblemente Valladolid, entre 1917 y 1938, presenta una situación y unos personajes que pueden resultar en ocasiones amargos.

Delibes, como casi todos los autores de postguerra, quedó muy marcado por esa etapa de la historia de España que le tocó vivir. Quizá fuera lo que definiera para siempre su carácter poco optimista y austero, que añadido a un temperamente castellano no hace de sus novelas algo frívolo.

Cecilio Rubes, un adinerado comerciante de sanitarios, cuarentón y aburguesado, ve producirse un cambio en su vida cuando llega al mundo su hijo. Ya el nombre familiar del niño, Sisí, indica un desmedido y mal entendido amor paterno que va transformando al muchacho en un ser egoísta y mimado, carne de cañón para todo tipo de vicios cuando es ya un adolescente.

El retrato de cada uno de los personajes no es solo magnífico, sino que refleja una realidad social de la época que llegaría a desembocar en un desastre nacional irreconciliable. La doble vida llena de hipocresía les llevará finalmente a sucumbir bajo el peso de sus propios vicios.

La novela, repleta de descripciones, se centra principalmente en la psicología de los personajes empleando como telón de fondo las circunstancias históricas y sociales en la que se desarrolla.

Como es habitual en Delibes, la narración se recrea en un castellano limpio, correcto, pero a la vez fluido haciendo que la lectura resulte amena.  A pesar de plantear situaciones de gran crudeza, suele resolverlas de forma elegante, sin inclinaciones hacia el mal gusto.

Mi idolatrado hijo Sisí está considerada una de las mejores novelas de Miguel Delibes.

Espero que os guste.

Páginas: 336


sábado, 13 de febrero de 2016

A orillas del lago (Mary Lawson)


Mary Lawon es autora canadiense que se estrenó como escritora con esta novela. Muy bien escrita, da cuenta de un entorno que conoce y que quizá por ello resulte completamente creíble.

Los cuatro hijos de una modesta familia canadiense deben aprender a sobrevivir tras la muerte de sus padres en accidente de automóvil. Los hermanos Morrison, dos chicos y dos niñas, rechazando el ofrecimiento de diversos parientes optan por evitar la separación y permanecer juntos en la pequeña localidad de Crow Lake, en el agreste norte canadiense. Para ello el mayor deberá renunciar a su sueño de estudiar Magisterio en Toronto convirtiéndose en tutor de sus hermanos. Sólo la tercera, la narradora de la historia, será quien consiga salir de la pequeña localidad para dirigirse a la Universidad. Años después, y tras un periodo relativamente largo, regresa al pueblo de su infancia donde rememorará las emociones y sentimientos que marcaron sus vidas moldeando la personalidad de cada uno.

La ambientación está muy lograda de modo que podréis percibir la dureza de la vida rural y el encanto de la naturaleza salvaje. Las relaciones afectivas que unen a los personajes centrales, habituados al sacrificio, están cerrados a toda manifestación externa de sentimientos fruto de una educación exigente. A pesar de la sequedad en las expresiones se percibe sin ninguna duda la ternura en sus acciones.

El estilo es muy sobrio, propio de corazones rudos pero nobles que no hacen sino reflejar la heroicidad cotidiana de personajes anónimos. La lucha por encontrar una posición sólida en la vida estará marcada tanto por actitudes de rechazo como de cariño, incoherencias y rectificaciones, pero siempre dirigidos hacia lo bueno, el perdón y la ayuda mutua.

Este libro me gustó mucho, espero que os resulte agradable. 

Páginas: 254

 

viernes, 12 de febrero de 2016

El hombre que fue jueves (G. K. Chesterton)

A caballo entre los siglos XIX y XX, Chesterton es un crítico, novelista y poeta inglés ingenioso, brillante y de gran sentido del humor que manejaba con maestría la ironía y la paradoja lógica.

El hombre que fue jueves es una de sus obras más notables.  Novela de intriga, enfrenta al personaje principal con una conspiración anarquista empleando para ello imágenes de gran simbolismo.

Con un estilo directo, ameno, con detalles jocosos y ocasionales toques de misterio, la obra trasmite un mensaje esperanzador ante las filosofías imperantes de la época. Sus dardos, envueltos en un fino sentido del humor, irán lanzados hacia la filosofía de Schopenhauer, contra el pensamiento de Nietzsche o la ideología anarquista emergente de su tiempo. Con su peculiar ingenio se permitió contar una historia entretenida y superficial sobre un sustrato trascendente y enigmático. Prefirió que la liviandad y el sentido del humor primasen ante cualquier otra consideración al narrar las aventuras del detective y poeta Gabriel Syme en su cruzada fantástica contra una conspiración anarquista en un Londres emblemático.

Aunque este libro lo leí hace tiempo, lo recuerdo con agrado. Espero que os guste.

Páginas: 221




La Busca (Pío Baroja)

Los libros de la llamada Generación del 98, a la que pertenece Pío Baroja, me han dejado casi siempre un regusto de cierta amargura que, sin embargo, han ejercido en mí una atracción en ocasiones irresistible.

Pío Baroja es posiblemente el novelista más importante de la primera mitad del siglo XX, o si queréis, uno de los más importantes. Sus novelas se caracterizan por la construcción magistral de los personajes, la fluidez de sus diálogos y las descripciones impresionistas.

La Busca es el primer libro de una trilogía que se daría en llamar La lucha por la vida donde el autor recoge fielmente el ambiente de los barrios bajos del Madrid de su tiempo y las primeras luchas sociales.

Manuel Alcázar es un muchacho soriano de origen humilde que recorre los distintos suburbios madrileños empleándose en varios oficios y llevando una vida marginada y miserable. El joven viene a ser una escusa para que Pío Baroja presente diversas escenas del Madrid de los suburbios de la época donde pululaban personajes de bajísima condición entre los que se encontraban busconas, ladronzuelos, vagabundos, traperos o simplemente parásitos de una vida ociosa y desocupada.

A pesar de que el autor se adentra intencionadamente en un ambiente sórdido y de miseria con un lenguaje rico en matices sin ocultar la crudeza de lo que se quiere plasmar, mantiene una actitud moral de fondo que impide la deshumanización total al aparecer gestos humanitarios, enamoramientos rectos y actitudes generosas que dejan abierta una puerta a la esperanza.

Siendo un claro exponente de la Generación del 98 os recomiendo vivamente esta novela. Espero que os guste.

Páginas: 300