Rescatada actualmente por la editorial Trotalibros me atrevo a dar a esta novela el calificativo de fascinante. Aunque ambientada en el primer cuarto del siglo XX su temática es muy actual en cuanto a relaciones interpersonales de pareja, con unos personajes cuya psicología está muy definida en cada uno de ellos dotando a la historia de credibilidad.
Lucy Entwhistle cuenta con veintidós años cuando fallece inesperadamente su padre mientras disfrutan de unas vacaciones en Cornualles. Entre ambos había una relación de entendimiento tan estrecha que Lucy siente esta pérdida como un vacío difícil de llenar. Además, a esto hay que añadir que a Lucy no le queda más familia que la tía Dot, la hermana soltera de su padre. Cuando apoyada en la verja de la casa en la que se encuentra, sin ver ni oír cuanto hay alrededor, sin nada en lo que pensar más que en el vacío de su espíritu, se le acerca un hombre desconocido atormentado por la reciente muerte de su mujer y deseoso de compartir con alguien su desolación. Se trata de Everard Wemyss, un caballero en la cuarentena, atento, atractivo y educado que se apresura a proteger a Lucy a la que considera indefensa a la vez que le hace partícipe de la muerte de Vera, la mujer con la que ha estado casado quince años y que quiso poner fin a sus días arrojándose desde la ventana de su gabinete. Surge así entre Lucy y Everard una relación improbable e inesperada con consecuencia imprevisibles.
Este clásico del suspense psicológico influiría más tarde en Daphne du Maurier en su novela Rebecca. De hecho, algunas argumentaciones y actuaciones de los personajes os recordará a ésta novela que posiblemente muchos habréis visto adaptada al cine.
Inquietante de principio a fin, Vera os enganchará desde la primera página poniéndoos frente a personajes dispares y a la vez fuertemente dependientes abocándoles a una relación nefasta.
Espero que os resulte interesante. A mí me ha gustado muchísimo.
Páginas: 335

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