Mariana, a la que todos llaman Mary, ha decido pasar unos días en la cabaña que su marido y ella tienen en las marismas de Essex con la única compañía de su perro Bingo. Huyendo de la compasión de todos, solo busca unos días de tranquilidad para asimilar que su esposo, pocos meses después de la boda, ha tenido que alistarse en la guerra recién comenzada. No es fácil encontrar sosiego. La fuerte tormenta que vapulea la casa, y la caída de la línea telefónica no son buenos presagios, más aún cuando, ya tarde, la radio emite la noticia de que precisamente el destructor británico Phatom en el que navegaba su marido como oficial, ha chocado con una mina y se ha hundido. Algunos de los supervivientes habrían sido rescatados por buques mercantes que acudieron en su auxilio, pero poco más pueden decir. Completamente incomunicada, solo le queda a Mary esperar hasta la mañana siguiente. Durante toda la noche, insomne, hará un recorrido por lo que ha sido su vida. Los olores y las imágenes que evoca la trasladarán hasta los luminosos lugares de su infancia, su rebelde adolescencia y el amor de su vida.
Monica Dickens escribe una novela entrañable y conmovedora en la que refleja la sociedad y las costumbres de la época de entreguerras a la que ella misma pertenecía. Aunque la misma autora señaló en alguna ocasión que ella lo que pretendía con sus novelas era entretener, no cabe duda que no puede evitar enseñar. La luminosidad de esta historia da valor a un pasado que puede mostrar a un futuro incierto que la vida siempre se abre paso.
Bien escrita, con una narrativa sencilla, atemperada por una sonrisa, ésta es una de esas novelas que merece la pena leer. Espero que os guste.
Páginas: 350
