sábado, 31 de octubre de 2026

La mujer de la entrada (Gladys Brownyn Stern)

Gladys Bronwyn Stern (Londres, 1890 – Wallingford, 1973), fue escritora y crítica literaria. Nació en el seno de una rica familia de origen judío; pero el negocio de diamantes les llevaría a la ruina y a domicilios itinerantes. Aun así, tanto Gladys como su hermana mayor recibieron una buena educación. En 1914, con tan solo veinticuatro años, publicaría su primera novela a la que siguió una amplia producción literaria. La mujer de la entrada fue escrita en 1939 y en ella se aprecian algunos tintes autobiográficos. En 1947 G. B. Stern se convirtió al catolicismo.

En 1928 Lorna Blake vive en Londres de manera precaria con sus dos hijas, Jasmine de nueve años y Molly de siete. Con ellas vive también su criada Susan, una desvergonzada dos años mayor que Lorna que entró a su servicio antes de que se casara. Con una renta escasa y con el marido desaparecido, se propone poner en juego todas sus artimañas para dar a sus hijas una infancia perfecta. Cuando Jasmine, bella y frágil cae enferma y ha de ingresar en el hospital, Lorna ve la oportunidad de conseguir dinero yendo a casas de personas adineradas con una historia creíble para apelar a su generosidad. En esta tarea se aprovechará de sus dos hijas como niñas de atrezo en sus timadoras representaciones. Molly, la más espabilada de las dos, pronto se dará cuenta de lo que pretende su madre. Tanto ella como Jasmine vivirán la infancia como un calvario de humillación y vergüenza con algunos momentos extrañamente luminosos. Unos años después, el deseo de escapar de la que ya se conoce como la señora de la entrada, conducirá, tanto a Jasmine como a Molly, hacia caminos dispares que marcarán su vida.

G. B. Stern escribe una historia ingeniosa y muy inteligente de carácter psicológico con giros inesperados desde el principio hasta el final de la novela.

Aunque la narración no es lineal, la autora siempre vuelve a lo que quedó pendiente de contar consiguiendo mantener constantemente la atención del lector, con un estilo sencillo, ágil y brillante que facilita muchísimo la lectura a pesar de sus casi quinientas páginas. 

Sin una intención moralizante explícita, la autora no deja de mostrar de manera amable y con un sentido del humor tragicómico, las graves consecuencias que los actos de cada uno, a veces realizados de manera frívola, pueden acarrear en la vida de los demás.

Espero que disfrutéis de esta novela tanto como yo.

Páginas: 496




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