Precisamente su carrera como escritor comenzó en 1898 con la novela Un hombre del norte. Sus obras, la mayoría pensadas para un público general, huyendo, según él, de la élite literaria, le acarrearon el menosprecio de otros escritores contemporáneos como Virginia Woolf. A su muerte su obra fue olvidada rescatándose posteriormente por estudiosos de la literatura británica haciendo de ella una nueva reevaluación.
Gran Hotel Babylon, inspirada posiblemente en el hotel Savoy de Londres, fue publicada en 1901 por primera vez de manera seriada en la revista semanal Golden Penny. Fue un éxito de ventas y adquirió categoría de bestseller. Bennett, al igual que otros autores como Henry James, aprovecha el prototipo del prepotente multimillonario estadounidense con una bellísima y caprichosa hija que se trasladan a Londres, frente a la aristocracia venida a menos de la vieja Europa. En este caso, la crítica social parece quedar en un segundo plano tomando protagonismo un misterio que resolver. Sin embargo, el autor, con una aventura muy poco creíble cargada de frivolidad en la sucesión de acontecimientos, fantasea poniendo en entredicho a la alta sociedad de la época de un lado y otro del Atlántico de manera que lo pueda percibir un público amplio a través de una historia entretenida.
Theodore Racksole, cincuentón y viudo, es uno de los tres empresarios más ricos de Estados Unidos, un hecho que le lleva a ser conocido como “el millonario”. Su única hija, Nella, a punto de cumplir veintitrés años, es una bellísima, intrépida y caprichosa joven. Ambos han decidido trasladarse por una temporada al exclusivo Gran Hotel Babylon de Londres para celebrar el cumpleaños de la muchacha. Para ello, Nella tiene el capricho de comer un bistec y una cerveza, algo inconcebible para la alta cocina que se ofrece en el exclusivo hotel que se jacta de alojar a los miembros de la aristocracia europea. Ante la negativa del jefe de camareros a servir tal cosa, Theodore Racksole decide comprar en el acto el hotel y poder ofrecer así a su hija el capricho de comer lo que desea. A partir de ese momento padre e hija se verán involucrados en extraños acontecimientos del más alto secreto de Estado que intentarán resolver al más puro estilo americano.
La novela resulta entretenida, fácil de leer para un público general y curiosa para los aficionados a la literatura de principios del siglo XX.
Gran Hotel Babylon, inspirada posiblemente en el hotel Savoy de Londres, fue publicada en 1901 por primera vez de manera seriada en la revista semanal Golden Penny. Fue un éxito de ventas y adquirió categoría de bestseller. Bennett, al igual que otros autores como Henry James, aprovecha el prototipo del prepotente multimillonario estadounidense con una bellísima y caprichosa hija que se trasladan a Londres, frente a la aristocracia venida a menos de la vieja Europa. En este caso, la crítica social parece quedar en un segundo plano tomando protagonismo un misterio que resolver. Sin embargo, el autor, con una aventura muy poco creíble cargada de frivolidad en la sucesión de acontecimientos, fantasea poniendo en entredicho a la alta sociedad de la época de un lado y otro del Atlántico de manera que lo pueda percibir un público amplio a través de una historia entretenida.
Theodore Racksole, cincuentón y viudo, es uno de los tres empresarios más ricos de Estados Unidos, un hecho que le lleva a ser conocido como “el millonario”. Su única hija, Nella, a punto de cumplir veintitrés años, es una bellísima, intrépida y caprichosa joven. Ambos han decidido trasladarse por una temporada al exclusivo Gran Hotel Babylon de Londres para celebrar el cumpleaños de la muchacha. Para ello, Nella tiene el capricho de comer un bistec y una cerveza, algo inconcebible para la alta cocina que se ofrece en el exclusivo hotel que se jacta de alojar a los miembros de la aristocracia europea. Ante la negativa del jefe de camareros a servir tal cosa, Theodore Racksole decide comprar en el acto el hotel y poder ofrecer así a su hija el capricho de comer lo que desea. A partir de ese momento padre e hija se verán involucrados en extraños acontecimientos del más alto secreto de Estado que intentarán resolver al más puro estilo americano.
La novela resulta entretenida, fácil de leer para un público general y curiosa para los aficionados a la literatura de principios del siglo XX.
Espero que os guste.
Páginas: 272

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