Algunas de las novelas de D. E. Stevenson recuperan personajes de otras de sus obras, como es en el caso de Summerhills, publicada por primera vez en 1956 y que hace referencia a una novela anterior titulada Amberwell (1955) y que vendría a ser una especie de primera parte.
En esta ocasión la guerra ya ha terminado. Cambios económicos y sociales de índole internacional vienen a establecerse irremediablemente en la que fue la apacible localidad escocesa de Westkirk, y más en concreto en Amberwell, un remanso de paz para la familia Ayrton, sus trabajadores y sus invitados. Roger Ayrton, comandante de la Marina Real, es ahora el cabeza de familia. La guerra le arrebató a su amadísima esposa dejándole un bebé de pocos meses que con amor desinteresado ha criado su hermana Nell durante los siguientes ocho años. De vuelta de Alemania donde está destinado para pasar unos días de permiso en Amberwell, Roger decide invertir el dinero de la herencia de su mujer en construir un colegio en la zona para niños varones con menos recursos, y al que podría asistir también su hijo sin necesidad de irse lejos de casa. Arnold, un hombre bueno y noble herido gravemente en un pie durante la guerra, antiguo amigo de la familia, será el director perfecto para trasmitir a los alumnos una educación especializada y con valores. La ocasión de comenzar con el proyecto aparece cuando una familia amiga con pérdidas económicas decide vender su mansión que ahora no pueden mantener. El lugar, en recuerdo a los años felices de infancia, llevará el nombre de Summerhills.
Este inicio de la novela dará paso a la narración de las diversas situaciones, relaciones familiares, de amistad, etc., con un protagonismo coral de todos los personajes implicados. Las desgracias acaecidas en la guerra no serán causa de desesperación sino apertura a otras posibilidades.
La novela está muy bien escrita, con toques románticos, algo de humor y unos personajes psicológicamente estables y bien ambientados en la época a la que pertenecen. Las descripciones, con un lenguaje sencillo y amable, y la agilidad en los diálogos, hace que la lectura resulte sumamente agradable.
Espero que disfrutéis con leyéndola.
Páginas: 344

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