De nuevo Irène Némirovsky (Kiev, 1903 – Auschwitz, 1942) con esta recopilación de cuentos que acaba de publicar la editorial Punto de Vista. Me han gustado muchísimo. Fiel a su estilo escribe sobre una sociedad que conoce bien y a la que pertenecía por derecho propio. Sin embargo, no le valió para salvar su vida.
Se estableció en
París en 1919 junto a su familia huyendo de la revolución rusa. Hija de un
banquero y perteneciente a la alta sociedad tuvo la oportunidad de estudiar en
la Sorbona consiguiendo la licenciatura en Letras. En 1926 se comenzaron a
publicar en revistas algunos de sus escritos y en 1929 vio la luz su primera
novela. Su carrera literaria se vería interrumpida con su internamiento en el
campo de concentración en Auschwitz por su condición de judía. Muchos de sus escritos quedarían inéditos o
se publicarían póstumamente, como algunos de los relatos que se recogen en Fuimos
tan felices y otros cuentos.
Son cuentos escritos durante los años previos a la ocupación, cuando ya se oían en Europa las pisadas de los soldados alemanes invadiéndolo todo. La decepción de Némirorvsky ante los colaboracionistas la llevó a plasmar en sus obras personajes volubles, interesados e infieles. Tuvo que ceder a las exigencias de los editores y escribir bajo pseudónimo. Fue una época difícil en la que su objetivo era sobrevivir. En esos breves relatos plasma una felicidad pasada y
un destello leve de esperanza. La mala relación con su madre y el desafecto
entre ambas también quedará patente en los cuentos a través de los personajes,
la mayoría mujeres, con una psicología compleja, que muestran rivalidad entre
madres e hijas, apegadas a una juventud egoísta y vanidosa, o celosas por
recuperar un tiempo perdido, deseosas de ser carnalmente amadas, admiradas,
huyendo de los convencionalismos sociales a los que no dejan de aferrarse.
Historias de emigrados rusos, desclasados y
degradados hasta llevarlos a aceptar los trabajos más viles también aparecerán
en esta recopilación de cuentos, tema tratado en otras ocasiones por la autora.
Las relaciones matrimoniales son expuestas con
un sentido fatalista, de infidelidad irremediable y considerando que el amor
nace a partir del dolor y su alimento son las lágrimas.
Gran observadora de la realidad, el análisis que hace Némirovsky de las costumbres de la burguesía francesa es ácido, implacable, inmisericorde, poniendo en la palestra toda la hipocresía de la que son capaces. Decepcionada con los franceses que le niegan la nacionalidad después de veinte años viviendo en el país, y que para ella y su familia hubiera sido un salvoconducto, no deja de señalar a través de sus escritos ese carácter hipócrita e interesado de un pueblo que más tarde renegaría de su colaboracionismo.
Espero que disfrutéis con la lectura de este magnífico libro.
Páginas: 272




