lunes, 20 de abril de 2026

Eugene Aram (Edward Bulwer-Lytton)

Edward George Earle Bulwer-Lytton (Londres, 1803 – Torquay, 1873) fue un poeta, novelista, dramaturgo, político y periodista británico. Su carrera literaria se inició en 1820 con sus primeros poemas. Escribió en una gran variedad de géneros, incluyendo ficción histórica, misterio, novela romántica, ocultismo y ciencia ficción. 

Eugene Aram la escribió en 1832 encuadrándola en el género Newgate, muy popular en la época victoriana, que se caracterizaba por convertir a criminales famosos en protagonistas idealizando sus vidas y fechorías.

Eugene Aram fue un filólogo inglés; pero también tristemente célebre por el asesinato en 1745 de Daniel Clark en Knaresborough. Este hombre, con el que Aram había mantenido una estrecha amistad, había adquirido una cantidad considerable de joyas y vajilla de plata de bastante valor. Poco después desaparece sin dejar rastro y Aram abandona Knaresborough. Años después, haciendo unas obras en esta localidad, se encontraron restos óseos que se sospechó pudieran pertenecer a Clark. Eugene Aram y otro de sus amigos, Richard Houseman, fueron acusados de asesinato. Finalmente, se le imputó el crimen a Aram y llevado a la horca en 1759, tres días después del veredicto.

Apoyado en esta historia, Edward Bulwer-Lytton escribe una novela no exenta de polémica en su momento por describir a un Eugene Aram erudito, estudioso, modesto, tranquilo, sensible, comedido, solitario y virtuoso. Lo sitúa en el supuesto pueblo de Grassdale, al sur de Inglaterra, donde entabla amistad con el terrateniente de la zona, Rowland Lester, y su familia. Sin embargo, tanto la hija menor como su sobrino mantienen una sospecha, aparentemente infundada, sobre las perfecciones de Aram y su virtuosismo. Inesperadamente, esas sospechas tomarán forma cuando, de la manera más trágica posible, las acciones de Aram en el pasado acarreen la desgracia en el presente a toda la familia Lester.

En un ambiente victoriano y dentro del movimiento del romanticismo, el autor escribe una novela cargada de descripciones paisajísticas, con personajes idealizados en una trama relativamente compleja hasta alcanzar, finalmente, un clímax cargado de dramatismo.

El autor vuelca a lo largo del relato algunas consideraciones sabias. El amor será clave para la redención del individuo concreto. Amar y saberse amado, perdonar y sentirse perdonado, será lo único que dé sentido a la vida.

Un inconveniente que pondría a este novela es que el exceso de descripciones y giros gramaticales pueden resultar algo pesados para un público actual. Por lo demás, es una interesante obra de la época victoriana que puede ser del agrado de muchos. 

Páginas: 560





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