Es el 30 de abril de 1949 y Lloyd Wilkinson Petrie, con ochenta años y antiguo alumno de la Temple Academy reconvertida ahora en residencia de jubilados para quienes formaron parte de esa institución, se dispone a redactar unas memorias en forma de diario junto a los pocos residentes que aún quedan. A pesar del poco interés de los otros, él se adentra en los recovecos de su cabeza para traer a la luz antiguas vivencias y secretos en aquella vieja Academia perteneciente a la familia de Henry James. Al hilo de unas antigüedades que conserva de su padre cuando, en una especie de locura pasajera, decidió dejarlo todo y marcharse a Egipto en busca de su famoso primo arqueólogo, Petrie evoca todo lo que vivió allí durante su infancia. El presente y el pasado se mezclan. La memoria, algo inestable ya, le empuja a la duda en algunos de los recuerdos. El antisemitismo que se deslizaba entre los pasillos, las relaciones entre alumnos y profesores y personajes olvidados entran en su realidad actual descolocándolo todo en su interior.
En unas pocas páginas, Cynthia Ozick es capaz de contar con ingenio, de manera realista y sin sentimentalismos, cuestiones de calado moral en las relaciones familiares, sociales y económicas, a la par que va dejando caer miguitas de interés cultural haciendo que la lectura de esta novela breve sea una delicia.
Espero que os guste.
Páginas: 112

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